Gemelas, un regalo del cielo

Enero de 2016 después de dos abortos juré no volver a poder ser mamá pero la vida nos tiene preparadas muchas sorpresas. ¿O no?

Así que en Julio de ese mismo año y después del eco para saber si el tratamiento había hecho efecto !sorpresa¡ un par de gemelas. ¡Gemelas! No me la podía creer en ese momento, sigo sin creermela aún y después de siete años de tenerlas conmigo.

Saben, nadie nos dice lo que es tener un par de gemelos, solo dicen !Que bonito, yo también quería un par! Tener gemelas es todo un reto, malabares mejor dicho, tener siempre dos manos listas para cualquier evento, para dar de comer, bañar, peinar, ayudar a caminar y estar para con ellas.

Agota, fulmina, cansa ser mamá de gemelas pero tengo que decir que despertar y ver dos bebes en sus cunas esperando a que las saques de sus jaulas, despertar y ver dos cabezas mirando hacia tú cama al mismo tiempo, despertar y ver a dos niñas jugando mientras tú duermes un rato más. Despertar y ver un par de cómplices haciendo travesuras, preparándose el desayuno, sacando juguetes, pintándose las uñas, jugando muñecas, armando rompecabezas, pintando sus libros favoritos, haciendo tarea, apoyándose en competencias, enseñando a patinar la una a la otra, aprendiendo a montar bici y a nadar el mismo día, despertar después de siete años y ver a un par de hermanas que además son grandes amigas compartiendo amigas, escuela, ropa, juguetes y fiestas, es lo máximo y no, no tiene precio.

Ya van siete años, siete años que se han pasado volando, he tenido momentos muy divertidos a su lado, momentos estresantes como las constantes gripas de una y la hipersensibilidad de la otra, momentos en donde entender que pues les toco compartir y hay que lidiar con eso. Momentos en donde se les da toda mi atención y otros en donde tengo que ser mamá de todos al mismo tiempo. Momentos en donde nos toca apechugar y madurar un poquito, momentos en donde nos toca aprender a valernos por nosotros mismos “según su edad” y es difícil más no imposible y saben siempre lo logramos entre todos por que este par y mis varones son tremendo equipo.

Estas niñas me han enseñado tanto en tan poco tiempo. Si, los hijos que sabios maestros son, me queda claro hoy mientras viajo y estoy a minutos de llegar a celebrar su cumpleaños y les traigo dos vestidos totalmente distintos y pienso que esa es una de las enseñanzas valiosas que he aprendido: el ser auténtico a pesar de ser gemela, por que a veces como mamá quisieras lo mismo para las dos y resulta que no, que una  prefiere rosa y la otra morado, que los leggins son mejores a los vestidos y que hay dias de shorts y faldas combinados a su propio estilo. Y que los tenis van con todo. Que cada quien tiene su propio talento y que hay que estar ver brillar a la hermana. Que no hay Sofia sin Elena. Que es su media naranja a pesar de que cada una elija el camino que quiere seguir.

Ser gemela es tener alguien con quien contar día y noche, noche y día. Yo las veo y aprecio esa forma de ser de ellas, tan amigas, tan hermanas que me da tantita envidia, me hubiera gustado ser gemela pero ven, la vida te sorprende y que sorpresa me dió. Claro no todo es miel sobre hojuelas, hay pleitos, discusiones, momentos incómodos, decisiones, amistades distintas pero de eso se trata la vida de aprender a compartir, comprender a la hermanas, dialogar , perdonar y seguir en el camino.

¿Quién es uno y quién es dos?, ¡qué más da! Nacieron el mismo dia y compartieron los mismos meses, elegieran bajar juntas y juntas van a estar en este recorrido llamado vida.

Sofia y Elena me preguntaron porque les puse ese nombre y bien aquí va: esos son nombres de reinas y muy importantes. Son nombres con mucho significado histórico, de mujeres valientes, capaces, fuertes, eso son ellas, dos mujercitas chingonas viviendo en un mundo al que van a tener que enfrentar como al toro por los cuernos pero juntas porque juntas van a ser invencibles.

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